Adiós al trauma de viajar con niños por vacaciones

¿Os acordáis que la frase estrella cuando viajamos con niños? ¡Sí! “¿Ya hemos llegado?” Y es que, cuando llegan las vacaciones solemos hacer desplazamientos largos en  coche, en tren o en avión. Como los desplazamientos no tienen porqué convertirse en un suplicio, aquí van algunos consejos.

Si viajamos en coche, es recomendable llevar una batería de juegos que ocupen la mayor parte del trayecto porqué, dependiendo de las edades de los niños, puede ser complicado entretener a los más pequeños.

Según el estudio “From curious to furious” que lanzó la Highways England (Dirección General de Carreteras británica) en 2015, los niños pasan del aburrimiento a la ira en apenas 15 minutos. Para más señas, el estudio dice que es a partir de las 2 horas y 37 minutos de viaje. Esto justifica la recomendación de  parar cada dos horas.

Como ya os comentamos, una buena idea es compartir con los niños la información sobre el viaje (la duración aproximada, los kilómetros que haremos, los pueblos que pasaremos, etc.). Incluso podemos animarlos a que busquen en la tablet o en el smartphone las áreas de servicio o gasolineras más cercanas o  información sobre los pueblos que dejamos atrás.

Enrique Castillejo, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Pedagogos y Psicopedagogos de España, recomienda que, en los viajes en coche, los padres eviten juguetes con piezas sueltas que puedan caer entre los asientos o juegos que requieran la atención directa y ello obligue al copiloto a irse girarse  hacia atrás. “Siempre se debe enseñar a los niños que en el viaje en coche hay que dejar tranquilo al conductor y que la seguridad de todos es lo primero. Podemos aprovechar para jugar a cálculo mental con las matrículas de otros vehículos o buscar palabras que empiecen con las iniciales de los pueblos, por ejemplo”, propone Castillejo.

Más allá de los juegos clásicos (“veo veo“, “palabras encadenadas“, “adivinar canciones“), también podemos tirar de libro-juegos como, por ejemplo, ¡En Marcha! o audiolibros como la Antología de cuentos con música.

Cuando el desplazamiento es en tren, las mesas compartidas son la mejor opción. Podemos sacar provecho de los juegos de cartas como Uno o Dobblejuegos de mesa, tejido de pulseras o cuadernos para colorear.

En los viajes en avión, antes de embarcar, podemos aprovechar para jugar a algún juego tipo “Simon Says” o al Twister en la sala de espera o en la de embarque. Así, los niños estarán distraídos e incluso cansados por lo que, durante el viaje, podrán echar una siesta.

Durante el vuelo deberemos recurrir a los dispositivos tecnológicos para ver películas, escuchar música o sencillamente, jugar a algún videojuego. Los libros y guías de viaje sobre el destino también pueden suponer un aliciente para sobrellevar vuelos largos o las horas perdidas entre conexiones.

FotoFamily heading off on a summer road trip – Flickr