Cómo correr empujando un carrito de bebé

Es corriendo que podemos eliminar toxinas y oxigenar nuestro cerebro para ayudarlo a olvidar las preocupaciones que lo ocupan. Además, es haciendo ejercicio como podemos inculcar unos hábitos saludables a nuestros hijos. Por lo tanto, toca salir a correr empujando un carrito de bebé.

Edad del bebé

Los primeros meses son de adaptación. Los recién nacidos necesitan tranquilidad en los paseos. Aunque podemos adquirir carritos de bebé para recién nacidos que son aptos para salir a correr, es preferible no hacerlo hasta que el bebé no haya cumplido los 6 meses de edad.

¿Como correr con un carro de bebé? 

Más allá del tipo de carrito de bebé con el que saldremos a correr y las zapatillas que calzaremos, es importante tener claro cómo debemos correr para optimizar nuestro entrenamiento y evitar problemas. “A la hora de correr con un carro, te cambia todo”, indica Benito Velasco, Responsable del club AVAPACE Corre, cuya principal característica es que practican el running empujando los carros de niños discapacitados.

En consecuencia, deberemos respetar (y cumplir) los principales aspectos técnicos del running con un carrito de bebé.

Deberemos correr manteniendo la cabeza alta, mirando al frente y los hombros relajados. El tronco deberá estar erguido, sin forzar una posición rígida, siempre relajada.

El manillar del carro debe estar justo por encima de nuestra cintura con los hombros inclinados hacia abajo y los codos ligeramente flexionados.

Seguramente empezaremos a correr con una postura cómoda y correcta, con la espalda erguida, sin dejar  caer nuestro peso sobre el carrito. Pero a medida que nos vayamos cansando, podemos tender a correr con los brazos estirados inclinando el torso hacia delante y a arrastrar los pies. Esto nos puede provocar dolores musculares.

Es muy importante repasar (y corregir) nuestra postura cada cierto tiempo o cada kilómetro recorrido, por ejemplo. Y siempre deberemos correr con los pies en paralelo y alineados hacia delante. No debemos abrirlos. Además, para evitar desequilibrios musculares, alternaremos los brazos si sólo cogemos el manillar con una mano.

No corremos solos

Por último, no podemos olvidar que no corremos solos, por lo que habrá que llevar algo de comer y beber para la criatura que va en el carro. No está de más hablarle para que el camino se le haga más ameno, dar rienda suelta a nuestra imaginación creando historias que le entretengan. Deberemos tener en cuenta sus necesidades, por ejemplo, si necesita que paremos.