Mama y papa, no colguéis fotos mías en las redes

Este año hará 19 años que se estrenó en los cines El show de Truman. En El Show de Truman millones de personas han visto por televisión el día a día en la vida de Truman Burbank (Jim Carrey) quien está frente a las cámaras aún antes de nacer, sin ser consciente de ello. Gracias a Facebook muchas familias ya conocen sus futuros familiares por las ecografías que cuelgan los futuros padres. Y, como en el caso de Truman, será a través de una pantalla que verán la primera sonrisa de la criatura, su primer día de escuela, su primer baño en la playa, su desarrollo, su día a día.

El 83% de los bebés tienen presencia en Internet cuando tienen presencia a Internet cuando tienen 6 meses, según una encuesta de la firma AVG.

Un artículo publicado en The New York Times revela datos de un estudio, realizado por la Universidad de Washington, que recoge las afirmaciones de los hijos que se han hecho grandes con fotos suyas colgadas en Facebook desde que la red social empezó (2.004): No quieren que sus padres difundan ninguna imagen suya, porque quieren controlar ellos mismos su identidad digital. El estudio también subraya que los padres no lo han hecho durante todos estos años para ninguna intención maliciosa, pero que “ciertamente, no han considerado el poder de investigación ni tampoco la durabilidad de la información digital que comparten en las redes sociales”, explica el estudio.

Hasta los 14 años, los padres pueden compartir imágenes de sus hijos. El Reglamento de protección de datos determina esta edad a partir de la cual quien debe decidir sobre como se deben tratar sus datos personales es el menor de edad, pero mayor de 14 años.

La legislación española dicta que, a partir de los 14 años, es el hijo quien decide si los padres pueden colgar fotos suyas.

Muchos padres no dan importancia a mostrar sus hijos en las redes sociales pues están convencidos de que se trata de una muestra de su estima, que estas fotos sólo las verán sus conocidos i que esto no los perjudica. Pero cada vez son más las voces que alertan de que hay poderosas razones de seguridad y de carácter psicológico que lo desaconsejan. Toda imagen o vídeo que colgamos en internet queda fuera de nuestro control y, aunque sea eliminado, no sabemos si ya ha circulado, quien lo ha copiado y que uso hará de esa foto o ese vídeo.

Compartir la vida de los hijos en las redes sociales tiene implicaciones en su desarrollo psicológico. Los niños y, sobretodo, los adolescentes construyen su propia identidad dentro de su desarrollo psicológico. Crean una personalidad y un ideario propio. Deben ser ellos quienes decidan si quieren crear su propia identidad digital, es decir, una presencia a Internet que afecta su imagen y su reputación real y que se concreta en las redes sociales.

Los perfiles sociales son la representación pública más visible de nuestra identidad online, que se debe cuidar con los mismo valores y consejos que aplicamos a nuestra identidad física.

Según los juristas, los menores tienen derecho a construir su propia biografía digital y derecho a la privacidad. El Código Civil deja claro que la patria potestad se ejercerá siempre en beneficio de los hijos, de acuerdo con su personalidad y con respecto a su integridad física y psicológica. No existe, por lo tanto, ningún beneficio para el hijo en el hecho de compartir sus imágenes por las redes sociales.

Sin duda, cuando los niños protagonistas de las fotos compartidas se hagan mayores tendrán argumentos y soporte legal si quieren denunciar sus padres por haber vulnerado su derecho a la intimidad y a la propia imagen.

 De hecho, en Áustria ya ha ocurrido. Una joven de 18 años ha denunciado sus padres porqué no quieren retirar fotos suyas de las redes. Los padres alegan que se trata de su álbum familiar de fotos que quieren compartir con sus amigos (unos 700). En Francia, la policía ha llegado a publicar en su página oficial de Facebook una advertencia que recomienda a los padres que no suban fotos de sus hijos a Internet. Meses antes, el citado estado comenzó a alertarles también de esta posible demanda que, de hecho, podía alcanzar multas de hasta 45 mil euros y un año de cárcel.

La ley de protección de datos en España establece que el derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen es irrenunciable y no prescribe y, en el caso de los menores, corresponde a los padres velar por él. Pero cuando un usuario se registra en Facebook acepta sus normas, que señalan que se otorga a la red social el derecho a utilizarlas mientras no sean eliminadas. No obstante, si, en el momento de eliminarlas, estas imágenes ya han sido utilizadas por terceros podrán seguir compartiéndose de forma indefinida.

Un artículo publicado por la Asociación de Internautas recomienda, entre otras cosas, limitar la difusión de imágenes de menores en Internet, respetar su intimidad, no publicar fotos sin ropa en ningún contexto y pensar que para compartir este material con las personas más cercanas es mejor el correo electrónico que las redes sociales.

Foto: Seabee Deployed to Afghanistan Keeps in Touch With Family via Social Media | Wikimedia